Añade glutamato monosódico a una sopa, decláralo como «natural flavor» y la etiqueta queda mal rotulada.
«Flavor enhancer», «flavor modifier», «flavor booster». En la ficha de un proveedor parecen sinónimos, pero cada uno lleva a una lista de ingredientes distinta.
Un potenciador del sabor amplifica el sabor que el alimento ya tiene, sin aportar uno propio. El glutamato monosódico es el ejemplo clásico: en EE. UU. debe declararse con su propio nombre (21 CFR 101.22(h)(5)), y en la UE es un aditivo alimentario, el E621.
Un modificador, en cambio, cambia el perfil: reduce el amargor o realza las notas frutales a una dosis en la que apenas sabe a algo por sí solo. Como actúa como aromatizante, suele aparecer en la etiqueta como «natural flavor» o «artificial flavor».
«Booster» no tiene ninguna definición regulatoria. Es un término comercial, y el ingrediente detrás puede ser cualquiera de los otros dos.
Los reguladores separan los dos primeros por su efecto previsto, así que una misma molécula puede estar en ambos grupos. La guía de la UE cita la neohesperidina DC como modificador dentro de un aroma, aunque la misma sustancia tiene autorizaciones aparte como potenciador y como edulcorante. El término de la ficha solo significa algo si el proveedor indica la dosis y la función.
Antes de aceptar un «booster», pregunta al proveedor si va en la etiqueta como aroma o con su propio nombre: esa respuesta decide tu lista de ingredientes.
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